PERO LO CAMBIA TODO

 

Tanto nos importa lo local y tan convencidos estamos de que la calidad del gobierno municipal puede marcar el futuro de pueblos como Nava del Rey, que precisamente por eso no vamos a dejar de alzar la voz. No vamos a dejar de denunciar las injusticias, las medias verdades que encubren mentiras, ni mucho menos vamos a dejar de proponer.

¿Se imaginan un gobierno municipal que hiciera suyas las propuestas de la oposición? Sería audaz, incluso inteligente. Pero aquí, en estos más de dos años de legislatura, cada una de nuestras  propuestas es tratada con burla, desprecio o condescendencia. “No saben”, “no han leído”, “no entienden”… Todo vale para ridiculizar en lugar de debatir. A veces, sinceramente, un pleno es una máquina de desmotivar hasta al más motivado.

Y lo grave no es solo el desprecio político. Lo verdaderamente grave es que este Ayuntamiento se permite no presentar facturas, ni expedientes, ni informes. Se permite ningunear a la oposición, ocultar información, incumplir con la ley y desobedecer resoluciones como la del Procurador del Común. Y aquí no pasa nada.

No es una opinión. Es un hecho. Llevamos desde el inicio del mandato solicitando documentos que necesitamos —y que la ley nos reconoce— para ejercer nuestra labor de oposición. ¿Qué hemos recibido a cambio? Silencio, excusas, bloqueos... y hasta confesiones en voz baja del secretario municipal reconociendo que tenemos razón, pero que no puede actuar.

Mientras tanto, en los pasillos del Ayuntamiento y en el propio Pleno algunos se ríen. Como si no cumplir la ley fuera una travesura. Pero las consecuencias no son una broma: se pierde la confianza pública, se malgasta dinero, y se acaba necesitando un Plan Económico y Financiero porque Hacienda te llama al orden. Y aun así, maquillan el desastre: lo presentan como si fuera buena gestión. Como si la intervención del Ministerio de Hacienda fuera un logro y no una enmienda a la totalidad.

Y mientras tanto, seguimos como si nada: fiestas, verbenas, encierros, fotos… Pero gobernar no es ir a misa ni salir en el Facebook. Gobernar es cumplir la ley, rendir cuentas, respetar a la oposición y construir comunidad.

Y cuando eso no se hace, lo que se rompe no es solo una norma. Lo que se rompe es el pacto cívico que da sentido a la democracia local. Y eso, más pronto que tarde, tiene un precio.

Desde SOMOS x Nava del Rey no pedimos nada que no sea justo. Pero si pedir que se cumpla la ley molesta, entonces es que estamos tocando donde duele. Y eso significa que vamos por el buen camino.